Una urgencia médica es cualquier situación en la que la salud de una persona está en riesgo y
necesita atención inmediata. No siempre significa que la vida esté en peligro, pero si no se actúa a
tiempo, la situación puede empeorar. La OMS define una urgencia como un problema de salud
que, aunque no sea mortal en el momento, requiere atención rápida para evitar complicaciones
graves.

¿Cuándo ir a urgencias?
Saber cuándo acudir a un servicio de urgencias es clave para recibir la atención adecuada y no
sobrecargar el sistema de salud. Aquí hay algunas situaciones en las que no se debe dudar en
buscar ayuda médica de inmediato:

  • Dificultad para respirar: Si una persona jadea, no puede hablar con normalidad o siente
    que le falta el aire, podría ser un ataque de asma, una reacción alérgica o incluso un
    problema cardíaco.
  • Dolor en el pecho: Un dolor fuerte y repentino en el pecho, especialmente si se irradia al
    brazo, la mandíbula o la espalda, puede ser señal de un infarto.
  • Pérdida de conciencia: Si alguien se desmaya y no responde, es un signo de alerta. Podría
    tratarse de un accidente cerebrovascular, una hemorragia interna u otra condición grave.
  • Sangrados abundantes: Si una herida no deja de sangrar a pesar de hacer presión, hay
    que ir a urgencias de inmediato.
  • Fracturas y lesiones graves: Si hay una deformidad evidente en un hueso o la persona no
    puede moverse sin dolor extremo, es mejor buscar atención médica.
  • Convulsiones: Si alguien tiene una convulsión por primera vez o si dura más de unos
    minutos, se necesita ayuda urgente.
  • Reacciones alérgicas severas: Si hay hinchazón en la cara, dificultad para respirar o signos
    de shock, se debe acudir a emergencias sin demora.
  • Fiebre muy alta en niños: Si un niño tiene fiebre alta acompañada de síntomas como
    rigidez en el cuello, sarpullidos extraños o somnolencia extrema, es mejor que lo vea un
    médico cuanto antes.


Por otro lado, hay situaciones que pueden resolverse sin necesidad de ir a urgencias. Un resfriado
común, un dolor de cabeza leve o una pequeña cortadura no necesitan atención inmediata y
pueden ser tratados en casa o con una consulta ambulatoria.

En resumen…
Saber cuándo ir a urgencias puede salvar vidas y ayudar a que los servicios de salud atiendan a
quienes realmente lo necesitan con rapidez. Si hay duda, siempre es mejor actuar con precaución
y buscar ayuda. Al final, lo importante es no ignorar los síntomas y tomar decisiones informadas
sobre nuestra salud y la de quienes nos rodean